|

|
El
museo-taller, can Famades ahora llamado can Serra, es una antigua
casa de sus antepasados, construida alrededor del año
1654, y está en la comarca del Baix Llobregat, donde
antiguamente existía una tradición con la cerámica,
debido a la calidad de los depósitos de arcilla. Los
Serra, que buscaban rehacer el taller familiar, la adquirieron
para utilizarla como taller hacia mediados de los años
veinte. El edificio es un ejemplo típico y bien conservado
de masía catalana. La estructura de la masía se
ha conservado intacta hasta ahora, aunque los Serra la adaptaron
como taller. En el jardín se instalaron los hornos, la
planta baja se utilizó como taller, la planta noble,
o sea el primer piso como vivienda y finalmente la tercera planta,
la buhardilla, con el paso del tiempo también se ha ocupado
para las tareas de manufactura y como almacén.
En
el espacio actual de exposición, la planta baja se
ha destinado a explicar la aportación de las tres generaciones.
A cada generación le corresponde una sala diferente.
Entrando en el ala izquierda se sitúa la primera generación:
Antonio Serra Fiter. La nave derecha a la segunda generación:
Antonio, José y Enrique Serra Abella; la parte central
se reserva a Jordi Serra Moragas y como espacio de exposiciones
temporales. La sala noble o primera planta del edificio, también
se puede visitar, conserva prácticamente intacta la
vivienda originaria de los Serra con todos aquellos signos
que revelan sus referencias y su identidad.
|
 |
LA
PLANTA NOBLE
Si
los talleres o las casas de artistas tienen interés,
es porque nos descubren un discurso oculto, enterrado, que
la simple observación de la obra no nos deja ver y
que nos puede hacer entender la amplitud de su espíritu
y su contenido profundo. Y lo que demuestra el entorno originario
de los Serra, es su ambición por una cerámica
de arte. Este microclima íntimo y personal se convierte
en una especie de radiografía de su voluntad de transformar
la cerámica en un medio de expresión del autor.
Por
un lado, ellos mismos son artistas y se sienten artistas.
Son creadores plurales que compaginan la pintura, cerámica
y otras actividades. Por ejemplo, Antoni Serra Fiter se inició
como pintor. Una fecha significativa que señala su
ambición y vocación es su participación
, como socio fundador en la asociación "Academia
artística libre" (1893), formada entre otros artistas,
por Santiago Rusiñol, Ramón Casas, Isidre Nonell,
etc.. Igualmente son testimonios de esta actividad su propia
obra como pintor, una obra que no es especialmente dilatada,
pero que explica el origen y formación del ceramista
y su posterior aportación en su propósito de
una cerámica de arte. Sin este sustrato, la aportación
de los Serra no habría sido posible.
|
 |
Pero,
además, la colección de arte personal, de él
mismo, y de los Serra en general resultado de la relación
personal con los mismos creadores, demuestra la densidad de
relaciones con intelectuales, arquitectos, escultores, pintores,
etc... que explican, en definitiva, sus referencias. Esto significa
que la cerámica de los Serra se interrelaciona con la
cultura más viva, más inquieta, de nuestra historia
y que, entre cerámica y cultura hay una retroalimentación,
un viaje de ida y vuelta, en que el arte en general aporta cosas
a la cerámica y viceversa. Un ejemplo: los orígenes
de la Coral San Jordi, cuando aún era un proyecto, nació
en esta misma sala junto con la de los Martorell en Barcelona,
al calor de las relaciones de los Serra con los círculos
más activos de Cataluña. |