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Antoni
Serra y Fiter (1869-1932), ceramista
y pintor, ha sido, según el historiador A. Cirici,
el gran ceramista del Modernismo. Con el espíritu
integrador de la época, hizo numerosas exposiciones
con sus amigos I. Nonell, R. Casas y S. Rusiñol.
En el año 1901 fundó su propio taller de
gres y porcelana de arte, el primero de España
dedicado a la cerámica de arte, el cual se convirtió
en el punto de reunión y colaboración activa
de artistas como X. Nogués, P. Gargallo, J. Clarà,
E. Casanovas y J. Llimona, entre otros. Unos años
después, y como profesor de la Escuela Superior
de los Bellos Oficios tuvo como discípulos a sus
hijos y, a los después reconocidos artistas, Ll.
Artigas y J. Miró.
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Sus
hijos Josep, Antoni y Enric continuaron la labor artística
del taller de Can Famades de Cornellá. Ya bajo
la influencia del Novecentismo, elaboraron piezas de mayolica
vidriada y de terracota, y con su cuñado, el escultor
R. Solanic, realizaron una importante producción
de elementos cerámicos arquitectónicos.
Josep Serra fué más allá y
tomó del legado árabe, la técnica
de los reflejos metálicos, profundizó en
el estudio de los esmaltes y consiguió colores
hasta entonces desconocidos. |
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Jordi
Serra, miembro de la tercera generación, es
un artista polifacético: se
inicia en el dibujo de bien pequeño y aprende
el
oficio de la cerámica de la mano de su padre Josep.
El estudio de la química le ayuda a perfeccionar
la técnica de los reflejos metálicos, y
el uso de la serigrafia y del gravado lo llevan a donar
una nueva dimensión a la técnica de la cerámica.
Jordi Serra, todavía hoy al frente del taller de
los Serra, ha situado la cerámica dentro del arte
internacional con exposiciones en distintos países
como en Japón, Francia, Alemania y EEUU.
Visita
el Taller-Museo
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